Signo Leo

Signo LeoEl signo que lucha por lo más dificil, el que quiere la matrícula de honor. Los nacidos entre el 24 de julio y el 23 de agosto son los reyes de todos los animales del zodíaco. El León les representa, el rey del resto de los animales.

Características del signo Leo

Especialmente luchadores, y si es por una meta dificil, mejor. Con una energía y vitalidad que todos queremos y pocos pueden. Rápidos de ideas y aún más rápidos para la acción. No se detienen, soportan las adversidades de una forma asombrosa, y controlan el miedo como auténticos valientes. Es un signo de fuego arrojado y decidido, pero también orgulloso, a veces en exceso, y por eso se les llega a llamar soberbios o arrogantes. Ese exceso de fuerza hace que sean los primeros en apuntarse a las tareas más difíciles, las que nadie quiere. Leo lucha por cosas grandes, y le resta importancia a lo que considera menudencias. Simplemente no se detiene, y busca cumplir con el objetivo a cualquier precio. Muchas veces lo consigue, y es normal que en ocasiones -ya que no ocurre continuamente-, puede tener esa pizca de exceso de vanidad, de arrogancia.

Les gusta dirigir su destino, y no esclavizarse por ningún tipo de norma establecida. En realidad, les gusta dirigir, en general, y además son buenos para las tareas de organización. Lástima que no sean buenos en todo, y de vez en cuando se olviden de sus propios asuntos, especialmente en el apartado sentimental. Son grandes luchadores, y es dificil que bajen la cabeza, por nada ni por nadie, de ahí su posible soberbia. No se van a arrugar. Lo que dicen lo mantienen, y esa forma de ser tan arrojada les hace ver a la mayoría de la gente como inferiores, en ese sentido de no enfrentarse a las cosas como ellos.

A muchos Leo les gusta dar la nota, y de vez en cuando hay que soportar ese juego que se traen de teatralidad, de exageración en el tono de voz, en los gestos… es como si sobreactuaran. Son simpáticos y suelen ser muy extrovertidos, y además no son vergonzosos. Es la mezcla ideal para que sean los chistosos de la fiesta, y muchas veces concentran la atención de los demás. No se averguenza de cómo son, y esto hace que también sean capaces de reirse de sí mismos. Esta es una cualidad que suele gustar a todo el mundo y les hace populares: pueden ser meticones, pero también con ellos mismos.

Sinceros, audaces e intrépidos. Esa apariencia, a veces exagerada, de un tremendo arrojo por todo, de una fe ciega en sí mismos, es lo que les lleva tantas veces a estar cerca del abismo. Hasta cierto punto es normal, porque suelen cargar con mucho más de lo que pueden. Leo es de ese tipo de persona que no se rinde, pero a veces se agota. Psicológicamente no son tan exageradamente fuertes como pretenden, y alguna vez tienen bajones. Pero aún en esos malos momentos encontrarás el Leo a un amigo fraternal que siempre te apoya, alguien dispuesto a dejar lo suyo para estar al lado de quien lo necesita. No son, por tanto, tan egoístas como se dice. Lo que ocurre es que se confunde el protagonismo con el egoísmo.

Por otro lado, no encontrarás otro signo -quizá capricornio-, que sea capaz de aguantar una mala situación con auténtico estoicismo y dignidad. Es el típico empleado con unas condiciones laborales malas y que es capaz de sonreir al entrar y al salir del trabajo. Hará todo lo posible para encontrar motivos que le alegren el día. El compañero ideal en un ambiente de chismorreo deprimente. Sabrá solventar la mayoría de las situaciones con sentido del humor y con algo de ironía. Cumplirá con el deber siempre, y si puede ser de una forma animada y alegre, mejor. Lo que no le gusta a Leo son las medias tintas. Prefiere mil veces que le digas las cosas a la cara que encontrarse en medio del fango sin saber porqué. Es más fácil que te digan que sí o que no, sin dudar demasiado sobre lo que quieren.

Cuando trazan su camino soportan los males que les depare la vida. Pueden equivocarse, claro, pero asumen esas equivocaciones y se mantienen firmes en su destino, sin desatender sus obligaciones básicas, sobre todo con la familia. Su sentido de la responsabilidad es inquebrantable, no es nada fácil que abandonen, son luchadores natos. Por eso la pareja ideal para un Leo suele ser alguien más flexible, pero que mantenga el principio básico del orden y de las cosas bien hechas. A Leo lo que le falta es un poco de desorden de vez en cuando, una pizca de aventura, de falta de estrategia. Muchas veces es simplemente el dejarse llevar, y esto les cuesta muchísimo.

Es muy raro que pidan ayuda, porque esperan arreglarse ellos solos, pero si en alguna ocasión puedes ayudarles, ten por seguro que tendrás un amigo fiel que estará a tu lado en los peores momentos. Leo es así, es mandón, es a veces caprichoso, y también a veces algo déspota, pero no olvides que te encuentras ante alguien que tiene como principio universal la entrega absoluta en los aspectos más importantes de la vida. Puede que te confundan sus modales, lo más normal es que cuando se conoce a un Leo, se piense que es una persona superficial, por su exceso de protagonismo o su tremenda capacidad para las ocurrencias o para contar anécdotas, pero piensa que no es tal y como parece. En el fondo, ese Leo que parece que se come el mundo, necesita de algo de ayuda, alguien en quien apoyarse aunque no lo admita, para que equilibre un poquito la balanza entre el deber y el ocio y no todo sea el escape fácil. Leo es, en definitiva, ese signo que va a conseguir ganar la guerra aunque pierda mil batallas. Su objetivo está claro y no se detendrá ante adversidades o contratiempos. Es el que lucha hasta al final con la fe ciega en la victoria.

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